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15 dic 2019
Macool-Industria 4.0

En la industria del frío todavía se ha hablado poco sobre la Cuarta Revolución Industrial. Y, sin embargo, la reconversión de nuestros negocios en industrias 4.0 es una necesidad y un reto para asegurar el futuro de los mismos. También, afortunadamente, comienza a ser una realidad en muchos casos.

Los elementos que configuran una Industria 4.0 son numerosos pero, en el sector de la refrigeración industrial y comercial, hay una palabra que se impone sobre las demás: la conectividad. El poder de los datos, del tan conocido Big Data, es inmenso. En nuestro sector, una vez producida la electronificación de las plantas frigoríficas, su utilidad principal se deriva del control en tiempo real de las instalaciones, lo que facilita un mejor mantenimiento y permite alcanzar niveles óptimos de eficiencia energética. La tecnología se presenta, de este modo, como la gran aliada de algunos de los grandes retos de la industria de la refrigeración del siglo XXI.

La refrigeración automatizada

La recogida de datos ha existido siempre en las instalaciones frigoríficas. Es necesaria para controlar que los parámetros de temperatura se ajusten a las condiciones estipuladas en función del uso de la instalación y de las condiciones climatológicas externas, entre otros, y que no haya alteraciones potencialmente peligrosas. También es precisa para el control de posibles fugas y de los índices de consumo energético. Si vamos más al detalle, posibilita el control remoto de válvulas, compresores, cuadros eléctricos…, en definitiva, de todos y cada uno de los elementos que configuran la instalación.

Pasar del control manual al control automático significa dotar a la instalación de la capacidad de realizar una correcta regulación de forma automática con el objetivo de mantenerla siempre próxima a los parámetros de funcionamiento, fiabilidad y eficiencia energética óptimos. Si damos un paso adelante, el funcionamiento correcto se traduce en rentabilidad económica para el cliente y para la propia empresa instaladora o mantenedora. Y, en definitiva, en un argumento de venta para el fabricante.

La automatización permite monitorizar en tiempo real el funcionamiento de la instalación y recibir cualquier alerta que indique una anomalía en el mismo momento en que ésta se produce, lo que permite solucionarla en el menor tiempo posible. Este control se realiza en remoto, lo que posibilita, además, monitorizar a la vez varias instalaciones desde un mismo punto físico.

La era del Big Data

La conectividad y el control remoto, siendo importantes, no son las funciones más revolucionarias en el contexto de la Industria 4.0. El verdadero reto consiste en la gestión de la gran multitud de datos que los sistemas informáticos pueden proporcionar: las estadísticas, el histórico de la evolución de los parámetros, las gráficas detalladas del funcionamiento de cada uno de los componentes, los índices de rendimiento energético y un largo etcétera. La inclusión de la realidad aumentada con la utilización de simuladores de forma simultánea a la adquisición de datos, permitirán nuevos niveles de aproximación a los parámetros óptimos.

Según se reconoció en la Sesión Plenaria  ‘La refrigeración industrial. Evolución en técnicas de ahorro de energía’ del último Tecnofrío 2018, uno de los grandes retos al que se enfrenta la industria del frío es contar con profesionales preparados para interpretar estos datos y convertirlos en información y conocimiento que sirva de apoyo tanto a los desarrollos técnicos del portfolio de producto de la compañía como al crecimiento del negocio.

¿De qué sirve acumular informes llenos de cifras y gráficas en el ordenador si el encargado de mantenimiento, los técnicos o los ingenieros no tienen el tiempo necesario para interpretarlas más allá de los índices básicos que se han controlado tradicionalmente de forma manual?

La estructura informática que asegura la conectividad entre la instalación y el control remoto de la misma ocupa aquí un lugar casi secundario. Puede ser un sistema basado en el software libre, en software propietario, estar alojado en cloud o en servidores de la compañía… Mientras el sistema informático sea robusto, escalable, flexible y seguro, la decisión sobre los detalles técnicos corresponde a las necesidades concretas de cada compañía. El verdadero valor de la automatización reside en el Big Data, es decir, como decía antes, en la capacidad de interpretar y usar los datos que el sistema proporcione de manera relevante para la organización.

Aparece aquí un nuevo perfil, el del analista de datos con suficiente conocimiento de la industria del frío. Por supuesto, una de las primeras preguntas que cualquier empresa 4.0 debe hacerse es: ¿cuáles son los datos relevantes para mi negocio?, ¿qué tipo de gráficas o de estadísticas necesito para tomar decisiones informadas? Todo ello para evitar la situación absurda de recibir miles de datos totalmente irrelevantes (ruido) para el negocio.

Así mismo, es fundamental establecer indicadores (KPIs) que nos permitan medir si la instalación está alcanzando los objetivos esperados en términos de eficiencia, ausencia de fugas, ajustes automáticos, etc., siempre pensado en la utilidad que estos tengan para la empresa y para el cliente.

Aun acotando los parámetros de información, es sorprendente la cantidad de datos que pueden llegar a acumularse antes de que el ingeniero técnico o el jefe de mantenimiento puedan sentarse a estudiarlos y a extraer conclusiones. Tampoco sería sensato subestimar las nuevas mediciones que podemos extraer de un sistema de control de instalaciones automatizado. En la era del Big Data no hay que tener miedo de dar un paso más e incluir en el control de las instalaciones parámetros relacionados con el ahorro de costes como puede ser la sincronización del funcionamiento con las redes eléctricas con precios de la energía en constante cambio o la reducción de tiempo en la resolución de incidencias y ser capaces de cruzarlos con parámetros contables que inciden en la cuenta de resultados.

Una gran ventaja de las nuevas tecnologías aplicadas a la industria es la posibilidad de realizar instalaciones a la medida de cada organización. La realidad es que, en pleno siglo XXI, ningún instalador o fabricante de procesos de frío, sea cual sea su tamaño, puede ignorar el hecho tecnológico. La realidad es también que el universo informático ofrece soluciones a medida de cada empresa.

Como resumen de lo dicho hasta ahora, el primer paso antes de lanzarse a la automatización de los procesos de control de instalaciones es analizar cuáles son las verdaderas necesidades de la empresa y qué implementaciones informáticas van a ser relevantes en términos de desarrollo de negocio. El segundo es asegurar que la instalación sea escalable y flexible, es decir, que admita las ampliaciones necesarias que la permitan crecer al mismo ritmo de la empresa.

Sin embargo, una preocupación creciente tanto en la industria del frío como en cualquier otro segmento que maneje datos en remoto es la seguridad. El temor es que nuestros datos terminen en manos ajenas y maliciosas o, lo que es peor, que alguien tenga la capacidad de intervenir en nuestras instalaciones poniendo en dificultades a nuestros clientes. No se debe minusvalorar la importancia de la refrigeración, ya que, si el consumo energético asociado supone más de un 5% del consumo global, esto significa que es un pastel interesante para cualquiera.

Lo primero que hay que saber es que el riesgo cero no existe. Todos hemos oído hablar de ataques informáticos hacia entidades que manejan información sensible sobre miles de usuarios. Si esto es una realidad, también lo es el hecho de la encriptación de datos, los cortafuegos y los sistemas de acceso seguro a través de diferentes niveles de contraseñas complejas, entre otras medidas, son cada vez más sofisticados.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de la instalación informática de una industria frigorífica debe ser la seguridad. Se trata de un aspecto que en ningún momento se debe descuidar sea cual sea el sistema elegido. Al mismo tiempo, nunca debe ser una excusa para perder el apasionante tren de la Cuarta Revolución Industrial.

Félix Sanz, adjunto a la Gerencia AEFYT

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